Alrededor del 25 de noviembre de cada año las instituciones públicas y privadas realizan diversos actos para elevar la voz en medio de nuestra sociedad con un mensaje común, BASTA YA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES. Este año la participación de la población ha bajado con respecto a otros años. No quiero pensar que eso se deba a un cierto desapego a este asunto, que sigue siendo tan grave o más que siempre y digo ésto porque parece que como si al pasar los meses, sin que se busquen soluciones eficaces, la gente se cansa y, además entra en el desconsuelo y una cierta falta de confianza en las medidas que se toman.
Por estas razones hay que tomar medidas cada vez más contundentes que traten de erradicar este terrorismo doméstico. Y digo claro y alto, TERRORISMO. Cuando, por desgracia, hay un atentado terrorista en nuestro país, automáticamente hay una concentración de repulsa más o menos numerosa, pero auspiciada por las instituciones públicas. Sale en todos los medios de comunicación, todo el mundo se hace eco de dichas manifestaciones y el sentimiento de que si no estás en ellas es como si no fueras una persona de bien. Aunque sea difícil de comprender y no haya justificación ninguna para el terrorismo, las autoridades muestran una unanimidad, porque en el fondo se hace política de exclusión de una minoría que quiere otra cosa distinta de lo políticamente correcto. En el caso de la violencia contra las mujeres, esta unanimidad, existe de modo teórico, porque la realidad es mucho más tozuda de lo que queremos ver. Me refiero que la tal unanimidad no existe, lo que hay en nuestra sociedad es una situación larvada que justifica en buena medida las actitudes machistas, hay demasiadas complicidades y demasiados silencios, nuestra sociedad no aprueba la violencia hacia las mujeres, pero tampoco lucha por acabar con ella, con la fuerza que se debería emplear. Parece todavía como si este asunto fuera privado y no un grave deterioro de la convivencia pública. Parece como si la violencia conyugal estuviera al margen de todas las personas menos las afectadas directamente, es decir, no hay una conciencia real de que la sociedad tiene un problema, que lejos de resolverse parece que se ha enquistado.
Y, finalmente, creo que las medidas que se toman desde los gobiernos nacional, autonómico y municipal no están siendo eficaces. Las leyes están para cumplirlas, pero necesitan recursos suficientes para la consecución de los objetivos de la misma; de qué sirve una ley si no tiene presupuestos económicos suficientes, ni medios personales y materiales acordes a las necesidades. Estamos ante un estado de emergencia social, por tanto ha de ponerse todos los medios para acabar con esta vergüenza , pero es que además, hay que ir más allá de actividades alrededor de los días o semanas que se dedican a luchar contra la violencia de género. De nada vale unas jornadas, unas películas o unas conferencias, que llegan, casi siempre, al mismo número de personas, que se justifican con su asistencia, sino van acompañadas de unas acciones estructurales permanentes. Ya está bien de hacer puntualmente actividades con mayor o menor éxito. Se debe pasar a llevar constantemente acciones, mediante las cuales las mujeres se sientan apoyadas, aunque no denuncien la situación, es necesaria estar en el día a día de las mujeres que sufren de forma permanente esta situación, que es más frecuente de lo que parece, no vale actuar puntualmente en unos días o semanas del año, hay que mantener una constante tarea de acercarse a las situaciones y no de esperar sentadas a que lleguen las mujeres a un despacho frío de un edificio municipal. Y, que para colmo de males, cuando lleguen se les ponga en duda su situación, se trate de poner paños calientes, se diga de que es necesario tener paciencia y aguantar ya que puede cambiar la situación. Hay que actuar con contundencia, hay que ser beligerante con este terrorismo que tiene a sus espaldas más víctimas que todo el terrorismo político de nuestro país.
El BASTA YA de las manifestaciones hay que hacerlo visible todos los días del año.






