
Todo el mundo conoce la trayectoria de Canal Sur desde sus inicios hace ya más de 20 años y como esos inicios han ido marcando la trayectoria de la cadena a lo largo de su ya extenso recorrido, pero lo que viene ocurriendo en los últimos tiempos es ya de un descrédito absoluto acompañado de un fanatismo de los televidentes, que se pegan horas y horas delante de la pantalla tragándose todo lo que ponen esos “magníficos” programadores que no es más una cosa igual que la otra.
Empezamos con unos informativos gubernamentales que siguen con la telenovela correspondiente, que se continúa con ese magnífico programa para juntar personas mayores solitarias y que conduce con esa falta de respeto ese personaje que tiene los agarres en los más profundos sótanos de la casa. Después continúa la tarde con ese programa pervertido de sus objetivos iniciales que es Andalucía Directo, que se ha convertido en una revista de sucesos, para rematar la faena una introducción al programa estelar de la cadena “Se llama copla” un sucedáneo de Gran Hermano a lo coplero. Volvemos a los informativos gubernamentales para continuar con la inefable “Arrayán” la otra estrella de la cadena. Ya lo que queda son películas (este martes Rambo II) y algún programa de final de la noche, que en algun caso, tienen interés. Llegamos al viernes donde se modifica el esquema en parte, en vez de Arrayán nos llega “Menuda noche” programa donde se derrama todo el poderío de la manipulación de los niños y para los niños y los mayores, conducido por el inefable personaje antes mencionado. En la tarde/noche del sábado nos llega el ya nombrado “Se llama copla” que riza el rizo, pero que obtiene una gran audiencia y que este año ha introducido su peculiar personaje de “Lo controlo todo” . Y ya para rematar la faena nos encontramos con la noche del domingo donde aparece esa serie copiada de la tele gallega y conocida por el “Padre Medina” que ha ido degenerando a lo largo de los capítulos hasta mostrar de una forma histriónica, infatiloide una sociedad que ha sido superada, espero, ya desde hace mucho tiempo.
Mi gran pregunta es la siguiente, este canal público está cumpliendo los objetivos que se le suponen, o, por el contrario, se dedica a competir con otras cadenas para conseguir cuotas de pantalla y lo que es aún peor, en esta cadena ¿vale todo? Es decir hay que mostrar los valores que imperan o, por el contrario, hay que trabajar para que otros valores eduquen a las personas que la ven. Hay que aguantar que se hagan programas como el de 75 minutos que criticaba Baldomero Alba este verano o con algo más cercano como es la serie dominical que comentaba. ¿Cómo se puede menospreciar de esa manera a las instituciones ridiculizando un hecho tan humano como un matrimonio?¿Qué clase de sociedad están fomentando? Y esto no se contrarresta con campañas de igualdad, porque el niño del alcalde le dice a su novia que él es que trae el dinero a casa y a callar, una de las claves del machismo y de la violencia contra las mujeres. Hay que predicar y dar trigo.
Y para terminar, todo este desaguisado es de absoluta responsabilidad del gobierno de la Junta de Andalucía en manos de los que lo controlan desde hace casi 30 años. ESTA NO ES LA NUESTRA.
Lo que ha ocurrido con la exconcejala 

Retomo de nuevo mi andadura en este blog, que parece que es el objeto de los deseos de algunos personajes políticos de nuestro pueblo. No tendria por qué, pero voy a justificar mi anonimato, ya que parece que es una cuestión de vida o muerte saber mi identidad. Se me tilda de cobarde, de no tener gallardía, de injustificable por esa razón. Yo me pregunto, ¿mi opinión es mejor o peor por ser anónima o por estar firmada? Creo que la condición de anonimato no es relevante a efectos de la calidad de la opinión. Lo que quieren decir los que me atacan por no dar la cara, es que si supieran quién soy, me la podrían “partir”. Y si resulta que soy una persona afin a las ideas de la mayoría de los que me atacan, por cierto, miembros definidos del “pesebrismo socialista”, ¿tendrían más razón en hacerlo? o ¿no?. Y si, por el contrario, soy una persona que se encuentra en las antípodas ideológicas de su grupo, encontrarían mayor justificación a mis opiniones. En definitiva soy una persona que tiene opinión propia, que no quiere decir la única o la verdadera, que no está ligada a ningún grupo político de la localidad, ni de fuera y que, en mi opinión, me expreso más libremente si lo hago de forma anónima que si lo hago dando la cara. Si consideran que es cobardía, están en su derecho de la misma forma que yo estoy en el derecho que me permite este medio de comunicación de hacerlo de esta manera. Es cuestión de optar. De todas formas gracias por el interés que se toman por mis opiniones.







